La veleta

29 mayo 2012

Viajó hacia el sur para perder el norte,
y una zozobra pasajera entre este o este
fue pasajera permanente.

Somnus

15 septiembre 2010

… para terminar atrapando tu universo en mi uni-verso.

Tiempos modernos

26 abril 2010

Tú crees que hablo del pasado simple,

yo me refiero al futuro imperfecto.

De fin a principio

21 abril 2010

Es una sensación extraña ver la habitación iluminada por apenas dos luces tenues cuando el Sol está escondiéndose por el horizonte. Te sientas e inspiras. Enciendes una tercera, espiras. Oscurece indolente y expiras. El panorama ecléctico que abomina lo excéntrico de tu vida.

Cierto es que sólo estaba en el punto de partida, pero se hace corto cuando disfrutas y largo cuando el error encuentra su salida en el momento menos oportuno, y acaba siendo el que determina. A partir de ahí sólo queda el histrionismo de uno y la austeridad de los dos, en un ritual de pornografía emocional en el que sólo hay vencidos. Castillos de Cristal que se ajan y se convierten en vidrio, opaco, incapaz de transmitir. Mentes que sienten y corazones que opinan.

Entiéndelo, es imposible hacerte soñar cuando no quieres irte a dormir.

Pasajeros

13 abril 2010

“Hay veces en las que es más difícil decir hola que adiós.”

dijo aquél que no sabía olvidar.

Tú y tu yo

11 abril 2010

Mediante un suave contoneo ulula un imperceptible eco. Cachirulo, libelula, celeste. La más insulsa pausa o la más catastrófica de las premisas, te absorbe el balanceo de los labios en un compás de dos por cuatro, ese pequeño desliz con el pintalabios y la conjunción de ambos. ¿Estás segura de que respiramos el mismo aire?

Algún ingenuo lo llama “amor a primera vista”. Qué gran equivocación.

Entelequia

8 enero 2010

El pensamiento proactivo desengarza, en su más claro paradigma, la idea de “tenía que ser así”. Porque si te aferras al tic, olvidas el tac; y lo que era banal puede cegarte la misticidad de una coincidencia. Efímero. Se dice que si le das una moneda a cada niño de un grupo de recién nacidos y parpadeas, ya existirán ricos y pobres; es así como muda el tiempo. Cambia y te hace perturbable. Endulza la ira y toma el papel de auriga en tu avidez.

Nimio como el control, vasto como la ingenuidad. No existe un “momento adecuado”, sino el “momento adecuado”, en el que los intérpretes pasan a ser partícipes, para acabar siendo cómplices. Instante en el que el fulgor de tu pensamiento equilibra la balanza, pero la caución lo corrompe, yaciendo occiso. Víctima del tiempo y reo por desfalco del devenir. Toda una ininteligible torre de Babel creada por cuerdas vocales intactas.

Tal vez una imagen valga más que mil palabras, pero un silencio es incalculable.

Y pensó:

“Por el Pasado o por el Presente Inmediato, pierdes tu Futuro Mediato. ‘Pasar’ o ‘Dejar’. Las palabras son inocuas hasta que las combinas en el orden inadecuado.”

“- ¿Quiero jugar?”. Anduvo dubitativo. Estaba seguro de ello, aunque también sabía que confirmarlo sería un paso probablemente demasiado “hacia delante” sobre la cornisa. La necesidad de mentirse para ser feliz – seguía a la espera de cualquier confirmación.

Puso ambos pies en el andén y divisó la librería. Tras ojear ciertos ejemplares se dirigió a ultimar su encargo. Abrió varios tomos de forma azarosa y no tuvo más remedio que detenerse ante el vínculo de palabras que estaba surgiendo. Notó en su mirada la mezcla de incredulidad con satisfacción: el azar le había jugado una… ¿buena pasada?. Era más que algo meramente impuesto sobre su pensamiento, un tiro limpio con orificio de entrada y de salida.

Abandonó aquel lugar sin llevar a efecto su cometido y lo dejó marchar de nuevo – siempre disfrutaba cada minuto como si el mundo acabara en la despedida. Era consciente de que todo lo terminaba enlazando de manera inevitable con aquello que tenía en su mente, pero esta vez no tuvo más remedio que analizarlo de forma distinta, honesta. “He procurado permanecer inmutable, lo he alejado de mí; he intentado que el propio curso de las cosas haga de todo esto un sentido”.

Pero aquí no existe lo racional.

Y pensó:

“Los esfuerzos vanos, lo que significaba en un principio apenas el formar parte. Pero no importa la carta predilecta; es sólo parte de la baraja”.

“- No sé jugar a su juego”. Había llegado a esa conclusión tras varias semanas de incertidumbre. Todo parecía ir encaminado hacia una única dirección; él sabía hacia dónde, sólo necesitaba un ápice de confirmación por su parte. Pero no la recibió.

Leía su libro atento, acompasado por el traqueteo del tren, dedicando toda su atención a tratar de vislumbrar la sabiduría que emanaban esas páginas. Era un libro en apariencia infantil, por su temática caballeresca y su animada portada, pero nada más lejos de la realidad; él se veía reflejado en cada descripción y en cada pensamiento del protagonista de aquella fábula: un caballero encerrado en su propia armadura, la cual no podía quitarse (por mucho que ahora lo deseaba) debido a que la había llevado puesta durante mucho tiempo.

Aún así no lograba concentrarse en su lectura. En cada renglón encontraba una razón para pararse y pensar en aquello que le tenía inquieto durante tanto tiempo – y si no la encontraba, la buscaba. Sonó su canción favorita en sus auriculares y en ese instante le surgió un pensamiento en su mente: “tengo dos maneras de actuar ahora mismo, puedo disfrutar tanto como pueda de la canción o puedo lamentarme porque será el mayor lapso de tiempo hasta la próxima vez que suene”. Pero obviamente no era en la canción en lo que pensaba mientras se asombraba de aquel pensamiento.

Paró la música y cerró su libro.

Desde el cénit

28 septiembre 2009

… (más) tarde que temprano aparece la necesidad (¿interna?, ¿vital?) de disertar, de reflexionar de manera trascendental (pero no única o inequívoca), sobre el camino. Nótese “el camino” y no “el objetivo”, puesto que lo segundo monopoliza el resto de nuestro divagar por el día a día.

La dicotomía de esta actitud no hace sino inclinar la balanza hacia “lo fácil y cómodo”. Véase de la siguiente manera: aunque pueden mezclarse indistintamente, el camino suele estar guiado por una forma predominante de pensar, una actitud hacia la vida. Ninguna de las dos es, en esencia, superior a la otra, sino simplemente dependiente al pensamiento.

Existe el vuelo bajo, a ras del suelo, mezclando los aromas con la presencia de lo directo, lo tangible con lo limitado de sus horizontes, la necesidad de lo eterno con el inescrutable tiempo.

Aparece pues el vuelo alto, sin fronteras ni aduanas, donde la línea del horizonte se renueva a cada paso y donde no existe un segundo similar al anterior, la mirada directa hacia la luz.

Y es realmente fácil dejarse guiar por los sentidos.

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Mascaras

“Llega como el Siroco, suave y espontáneo, sin permiso para entrar, pero no lo necesita. Tambalea cada rincón con ímpetu y fiereza sin separar lo banal de lo preciado. Desconoce su potencial, pero también el de los demás. “

Y cada día se da más cuenta uno de lo difícil que es ver a alguien sin máscara. No hablo de quitársela ante determinadas personas o en determinadas situaciones, sino quitársela y dejarla de lado. La controversia moral de saber la verdad y asentir (y consentir) una mentira, una y otra vez. La impotencia de fingir.

Pero es aún más difícil cambiar de pose y recordar cuál se ha usado, en qué situación y con quién: no hay camino más fácil que el de no necesitar un camino. No importar lo que piense alguien al que no volverás a ver jamás, hacer esto o vestir así, decir aquello o pensar distinto. No hay mejor recompensa de la vida que ser quien eres de verdad, ser Tú.

Sonrisas vacías, miradas perdidas. La búsqueda de complicidad que sólo te lleva a la soledad. La tierra baldía.

Reflexiones oníricas

11 junio 2009

sueno

Entramos en un estado de consciencia difusa, de anestesia, donde todo vale. Podemos soñar dormidos, así como en la vigilia. Planes, quimeras, metas, utopías: sueños. Caes rendido y no importa la incongruencia del mundo que vives, no importa dónde estás, ni siquiera quedará un resquicio en la memoria (efímeras excepciones).

A veces pretendo objetivar la consideración de lo real mediante una simple cuestión: ¿qué es lo que determina la realidad? ¿Es la que vivimos en los sueños o la del mundo que existe cuando despiertas? (en ambos casos no recuerdas -casi-nada del otro).

” ¿Vivímos durante el día y soñamos cuando dormimos? ¿O vivímos en los sueños y “dormimos” durante el día?

“No quiero que mis palabras no se muevan,
pero aún menos que se las lleve el viento.”


No se trata del miedo a no ser entendido, ni del miedo a no ser escuchado.

No es el miedo a no ser de interés, como tampoco a ser obviado.

Sólo es el deseo de que si alguna vez, por única y efímera que sea, son capaces de moverse, no caigan en oídos sordos, en bocas mudas ni en mentes estáticas. Depositar un grano de arena sin esperar crear una montaña. Rehacer lo leso.

” No es lo mismo un sueño compartido que compartir un sueño. “


Porque una cosa es que el sueño de dos personas sea el mismo, y otra distinta que el sueño de uno se comparta con el otro.